Cuando mi esposa y yo decidimos renovar nuestros votos en una ceremonia de nudo infinito, no buscábamos repetir lo que ya habíamos hecho. Queríamos algo que tuviera sentido para nosotros ahora, con más años encima y una historia que contar. Volvimos a Love in a Knot porque ya nos habían acompañado en nuestro casamiento, y esa confianza previa hizo que todo fuera más simple.
Lo que más valoré esta segunda vez fue la atención a los detalles que ya conocían de nuestra primera celebración. La oficiante recordaba cómo habíamos querido incluir a nuestras hijas en el lazo, y propuso un momento similar pero adaptado a que ahora son adolescentes. No fue una copia de la ceremonia anterior, sino una versión que reconocía nuestro recorrido.
El espacio elegido fue un jardín en las afueras de San Luis, con una pérgola de eucalipto que ya había visto en las fotos de otras parejas. La coordinación del sonido y los tiempos fue impecable, algo que en una ceremonia al aire libre siempre es un riesgo. Los invitados comentaron que se sintieron parte del momento, no simples espectadores.
Si estás considerando renovar votos o celebrar un aniversario con una ceremonia simbólica, te recomiendo que hables con el equipo sobre lo que ya viviste. Esa conversación previa marcó la diferencia entre un evento lindo y uno que realmente sentimos nuestro.
Si querés conocer otras experiencias de parejas que confiaron en este equipo, leé las opiniones completas o el detalle de la primera reseña de Gustavo.